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Arte

Las galerías de arte, un sector que crece en RD

Galeristas entienden que el gobierno no tiene políticas definidas para impulsar el mercado del arte local

por Lilian Carrasco

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Tradicionalmente, el concepto de Galería de Arte está asociado al espacio en el que se exhiben piezas para su comercialización, pero resulta que es también un medio para promover la cultura y los valores identitarios, toda vez que los museos no logran acaparar el volumen de piezas que integran el vasto universo artístico que emerge entre entes cuyas experiencias se transmutan en formas y colores.

Una de las principales características de las galerías es que sus exposiciones son transitorias, pues constantemente se ofertan piezas de diferentes artistas. Hay quienes se dedican a la promoción de uno o varios creadores y, también, puede que la comercialización de obras se realice por temática.

En el contexto dominicano, a pesar de que se tenía claro el tema de las galerías, no es hasta 1951 que la artista visual dominicana Clara Ledesma, asociada con su prima Flor de Oro Trujillo, decide aperturar el “Ledesma Studio”, un espacio abierto a las nuevas propuestas de la época y donde se presentaban las obras de la genial creadora.

Con la osadía de la Ledesma, otros se lanzaron a probar con esta empresa en la década de 1950. De ahí que tengamos noticias de la “Galería El Arte Moderno” que luego pasó a manos de Don Rafael Auffant como bien refiere el Dr. Juan José Mesa (destacado galerista y presidente del Centro de Estudios del Arte Caribeño) en su texto “Paseo por el pasado y el presente de las galerías de arte en República Dominicana” -un excelente material para la consulta-. 

La pasión de Auffant por el arte fue heredada por su hija Luisa Auffant, una extraordinaria embajadora de la cultura dominicana por el mundo, quien en 1995 pasa a ser la principal gestora para la apertura del Museo Bellapart, el cual acoge una de las más significativas colecciones de arte dominicano.

Ya para 1970 la familia Nader se había establecido en la Zona Colonial, por el área de la Atarazana reavivando el concepto de galería, al tiempo de empezar a valorar en términos económicos el trabajo realizado por los artistas dominicanos. De hecho, poco antes de morir el maestro Cándido Bidó llegó a afirmar que con Roberto Nader se había inaugurado una nueva etapa para los creadores criollos, ya que es quien empieza a cotizar las obras de arte tanto en el mercado local como internacional.

Otros espacios fueron surgiendo en la década de 1970 como la “Galería Colonial”, ubicada en la calle Meriño casi esquina Padre Billini, siendo su representante la doctora Ana Yee de Cury, actual directora del Museo de las Casas Reales. Desde este centro se les abrieron las puertas a los jóvenes artistas, motorizando así el proceso creativo y la promoción de sus propuestas.

Entrada la década de 1980, se aperturan otros espacios galerísticos, pero hay uno que sobresale entre todos: “La Galería” de Mariloli y Jorge Severino. Y, a pesar de que el fin principal era comercializar los trabajos de los artistas representados, esta galería jugó un rol determinante y marca un antes y un después en la historia del arte dominicano, conjuntamente con Arte Arawak al frente de Mildred Canahuate. Y es que con la labor de Mariloli y Mildred se empieza a educar al público sobre la labor de los creadores, la función del arte y de la estética como eje transversal de las configuraciones.

Hay más, a través de las gestiones de Mildred Canahuate, el dibujo se rescata y empieza a ser mejor valorado por el público, ya que erróneamente hay quienes piensan que por la fragilidad del material la importancia es menor con el tiempo.

Cabe destacar que desde finales de la década de 1970 empiezan a surgir los representantes de artistas o denominados Art Dealer, dentro de los que destaca Renier Sebelén, uno de los principales responsables junto con la familia Nader de posicionar la obra de Iván Tovar (el artista dominicano más cotizado en el mercado internacional).

Para 1986, se inaugura oficialmente el Centro de Arte Sebelén en la Calle Hostos en la Zona Colonial, operando entre la República Dominicana y Puerto Rico. Por medio de este espacio se empieza a posicionar la producción visual de los artistas León Bosch, Alberto Ulloa, Guillo Pérez, Ramón Oviedo, Domingo Liz, entre otros. 

Sin embargo, será la década de 1990 y más aún el nuevo milenio el período para el florecimiento del galerismo en República Dominicana. Para entonces se ponen en boga los “Centros de enmarcados”, complemento perfecto para el negocio de galería, ya que cuando no se vende un cuadro, casi siempre se enmarca un cuadro.

¿Qué opinión les merece a los artistas las exposiciones realizadas en las Galerías? Para Alberto Bass, artista visual y gestor cultural dominicano: “(…) las exhibiciones realizadas en las llamadas galerías de artes, por lo regular -no- cumplen su función a cabalidad, pues notamos el mismo público de afluyentes dentro de las exposiciones, nada clarifica el criterio del artista”.

“(…) las exposiciones abiertas al público en general no cuentan con una metodología didáctica, donde se involucre al espectador, al proceso de ejecución de la obra de arte y se ejecutan exhibiciones con el fin de conseguir estatus, y una forma de colocar el objeto artístico en el mercado”, consideró el reconocido artista.

Muchas han sido las Galerías que han abierto sus puertas en Santo Domingo, algunas se mantienen, otras, por una u otra razón, han tenido que cerrar sus puertas. No obstante, su esfuerzo para la promoción del arte, permanece en la memoria colectiva. Tal es el caso de los aportes de Don Frank Marino Hernández, a través de “Casa Peynado”, quien a juicio de Renier Sebelén y Juan Julio Bodden, “es el principal motor de lo que hoy es la Asociación Dominicana de Galerías de Arte”. 

Otra galería muy importante en la década de 1980 fue Deniel’s, a cargo de doña Denia Guzmán. También D’Soto Galería, el Atelier Gazcue de Marcelle Pérez y el Centro de Arte Nouveau del siempre recordado Porfirio Herrera, una de las mentes más visionarias en materia de promoción del arte local. 

Entre los espacios que están disponibles al público se encuentran: Galería de Arte Nader, Galería Shanell, Galería Bodden, Arawak, Guernica, Galería Sebelén, Sormed Fine Art, Cemí galería, Galería Guillo Pérez, Galería Bidó, Mesa Fine Art, Amicus, Lyle O. Reitzel, Arte Berri, D’ Guillermo Galería, Galería La Colección, Galería Lucy García, Centro Mirador, Jorge Solano Galería, Galería Arte 12, Dictric, Arte San Ramón (Galería ASR), Ossaye Casa de Arte, entre otras. 

Desde hace unos años los galeristas de arte se han unido en una asociación para realizar actividades conjuntas, esto ha hecho posible que surja el circuito de galerías, cuya directiva está compuesta por Juan Julio Bodden Leroux, Soraya Medina, César Miguel, Mildred Canahuate, Luis Felipe Cartagena, Rocío de Pérez y Gamal Michelén.

¿Qué es realmente el circuito de Galerías, en qué consiste?

“Es una actividad que anualmente realiza la Asociación de Galerías de Arte de la República Dominicana, de agosto a diciembre, el tercer jueves de cada mes. Un grupo de Galerías abren sus puertas para que el público asista el mismo día, por lo que ese jueves se convierte en una fiesta del arte, donde cada espacio presenta una propuesta que permanece disponible durante un mes. Cualquier ciudadano puede recorrer los diferentes espacios usando unos autobuses que acuden a tres o cuatro galerías del circuito con rutas preestablecidas. Es algo bien interesante porque despierta el interés en conocer más de arte, al tiempo de que es una actividad beneficiosa desde el punto de vista cultural y del entretenimiento. Aquellos que están alejados del arte, pueden aprovechar esta opción para vivir la experiencia de que el arte está en todas partes”, expresa Juan Julio Bodden, galerista y Presidente de la Asociación Dominicana de Galerías de Arte.

Soraya Medina, Artista visual, galerista y vicepresidenta de la Asociación de Galerías de Arte destacó que de 8 a 10 espacios participan en cada Circuito con unas 40 a 45 exposiciones durante la temporada. “La promoción la manejamos vía prensa escrita, redes sociales y a través de llamadas telefónicas”, agregó. 

¿Es la galería un negocio rentable en estos momentos?

“En la actualidad las ventas han estado flojas, tanto en República Dominicana como Puerto Rico, e incluso en Estados Unidos, pero uno se mantiene porque conserva sus relaciones de muchos años y las redes sociales ayudan para la promoción del arte, (…) Ahora bien, el gobierno dominicano no apoya, no hay políticas definidas para impulsar el mercado del arte local”, sostuvo el galerista Renier Sebelén.

De su lado, el presidente de la Asociación Dominicana de Galerías de Arte, Juan Julio Bodden, observó que “estamos viviendo momentos difíciles en la economía mundial. Destacó que a medida que ha pasado el tiempo, el dominicano se ha ido concienciando cada vez más de lo que es una obra de arte. “Con el pasar de los años, quieren tener ‘su original’, se quiere estar en contacto con el arte mismo, se ha ido culturizando más. Así que, en ese sentido, podemos decir que el arte de alguna manera ha crecido, se ha importantizado”, sostuvo.

Indicó que el arte tiene la virtud de que no cae, porque a fin de cuentas es una necesidad que tiene el artista de ejecutar una pieza, la venda o no. “Al final es algo que lo alimenta desde el punto de vista espiritual. Y, de igual manera, todos los seres humanos cuando descubrimos el valor de una obra de arte y cuando la parte cultural y estética está bien administrada en nuestro alrededor, nos damos cuenta de que es algo sin lo cual no podríamos vivir. Es decir que, siendo objetivos podríamos decir que nos mantenemos a la vanguardia. Claro, tenemos el reto de seguir con este proyecto de vida que es apoyar el arte. De igual manera, hay que insistir en la ciudadanía para que descubran que el arte es importantísimo desde el punto de vista espiritual y del día a día”, puntualizó. 

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