Es una obra del maestro impresionista Edgar Degas; conocido por su visión particular sobre el mundo del ballet, capturando escenas sutiles y bellas al pastel.
Fue expuesta en la segunda muestra de los impresionistas (1876). Allí recibió muy duras críticas, recibiendo el apelativo de feo y repugnante. Fue almacenado hasta una exposición de 1892 donde fue abucheado.El ajenjo (en francés, L'Absinthe) es una obra pictórica de Degas ambientada en el Café de la Nouvelle Athènes en la Place Pigalle de París. Es el café que frecuentaba, después de que en su juventud prefiriese el Café Guerbois.
Los protagonistas están embriagados por el consumo de ajenjo o absenta, una bebida alcohólica de alta graduación a base de Artemisia Absinthium además de otras hierbas tales como anís verde, muy difundida entre la población europea de la época, más tarde prohibido en muchos países. Delante de Ellen Andrée hay un vaso, lleno del líquido verdoso que da título a la obra.
Degas pone en evidencia el adormecimiento de la pareja producido por efecto de la bebida, y no duda en representar la marginación, aludiendo al creciente aislamiento social en esta etapa de rápido crecimiento de París. Coloca a los sujetos casi separados sobre la superficie pictórica, que resulta vacía en su mitad.
Estas personas aparecen completamente aisladas, y cada una tiene un estado de ánimo diferente. La actriz se encuentra absorta en sus pensamientos, mientras que el pintor fuma en pipa y mira con escepticismo al café, que queda fuera del cuadro. La perspectiva tiene aún un valor predominante, en este caso subrayada por la mesa y del encuadre típico del estilo de Degas.
Tras su almancenamiento (1892) fue exhibido nueva vez en 1893 (Inglaterra), pero esta vez con el título de L'Absinthe; donde suscitó controversia. Las personas representadas en la pintura fueron consideradas por los críticos ingleses como horriblemente degeneradas y groseras. Muchos consideraron que era un ataque a la moralidad; este es el punto de vista generalizado entre victorianos como Sir William Blake Richmond y Walter Crane cuando se expuso en Londres.
La reacción es una muestra de la honda sospecha con la que la Inglaterra victoriana miraba al arte francés desde los primeros días de la escuela de Barbizon y la necesidad de encontrar una lección costara lo que costase, típica de la época. Muchos críticos ingleses la vieron como una lección contra el ajenjo y lo francés en general.
George Moore describió a la mujer del cuadro: "¡Qué puta!". Añadió, "No es una buena historia, pero enseña una lección".
Fuente consultada: Absinthe History in a Bottle, Conrad III, Barnaby (1988); The Book of Absinthe a Cultural History, Phil Baker (2001).
Crítica
Fue expuesta en la segunda muestra de los impresionistas (1876). Allí recibió muy duras críticas, recibiendo el apelativo de feo y repugnante. Fue almacenado hasta una exposición de 1892 donde fue abucheado.
De nuevo se exhibió en 1893 en Inglaterra (esta vez con el título de «L'Absinthe»); allí suscitó controversia. Las personas representadas en la pintura fueron consideradas por los críticos ingleses como horriblemente degeneradas y groseras. Muchos consideraron que era un ataque a la moralidad; este es el punto de vista generalizado entre victorianos como Sir William Blake Richmond y Walter Crane cuando se expuso en Londres. La reacción es una muestra de la honda sospecha con la que la Inglaterra victoriana miraba al arte francés desde los primeros días de la escuela de Barbizon y la necesidad de encontrar una lección costara lo que costase que era típica de la época. Muchos críticos ingleses la vieron como una lección contra el ajenjo y lo francés en general. George Moore describió a la mujer del cuadro: «¡Qué puta!» Añadió, «no es una buena historia, pero enseña una lección».



